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De la edad media a la era moderna

Edad Media

Las ferrerías o zeharrolak se comenzaron a construir en Euskadi a partir del siglo XIII. Estas edificaciones se encontraban en los bajos de los ríos y en ellos se realizaban desde armas y aperos de labranza, hasta anclas de barcos.

El Zintziri Errota fué construido en el año 1650 y en principio fue una ferrería activada por el Infernuerreka que abasteció junto con otras ferrerías (durante casi dos siglos) al mercado local y a parte de Europa con sus productos elaborados en hierro. Tal era la importancia de esta industria que para protegerla, el Fuero solo permitió la exportación de hierro trabajado en forma de utensilios y herramientas semielaboradas. Tal era la calidad de estos productos que Shakespeare en Hamlet mencionaba a los grilletes Bilboes en clara alusión a la procedencia de este metal.

El Zintziri, patrimonio histórico y cultural, dejó de funcionar como ferrería en el año 1800, así lo atestiguan sus piedras. Su transformación, al igual que la de otras ferrerías a finales del siglo XVI, tiene que ver con el fracaso de la armada invencible y la decadencia de los mercados tradicionales la sociedad vasca se ruraliza rápidamente y encuentra en un nuevo y mágico cereal la forma de subsistir. Los molinos en esa época tuvieron un papel muy importante al transformar el grano de maiz en harina y esta harina en riqueza y base alimenticia. Pero la industrialización del siglo XIX supuso la decadencia de los molinos y estos fueron cayendo en desuso ya quer poco a poco la población rural fue emigrando con el florecimiento de fábricas textiles, siderometalúrgicas etc.

Era moderna

Enclavado a 5 minutos del Biotopo de San Juan de Gaztelugatxe, el Zintziri es un ineludible punto de visita en Bakio, una verdadera obra de arte, un museo etnográfico trasformado en un restaurante donde el molino original se encuentra totalmente restaurado y elabora harina de maiz como se hacía antaño. Sus centenarias paredes abrigan una colección única de maquinaria para hacer gaseosa son sifones y botellas de canica, una colección de herramientas de carpintería, una colección de bolos, grifos de bronce para barricas de vino, tablas de lavar donde nuestras bisabuelas lavaban la ropas, una colección de fotos de época distribuidas por el comedor, planchas de fuego bajos y hasta una cocina de hierro transformada en barra.